¿QUÉ DIFERENCIAS HAY ENTRE CARRERAS DE ASFALTO Y MONTAÑA?

Con la fiebre actual por el running, lo más normal es que el 90% de los nuevos corredores comience a correr por las calles de su ciudad, la mayoría de las veces sobre asfalto.

Con el paso del tiempo, cuando nuestras inquietudes nos llevan a seguir descubriendo nuevas experiencias, nos lanzamos a los caminos de tierra o montaña, en función de la orografía que tengamos a nuestro alrededor.

Hay que decir que siempre que nos resulte posible, es aconsejable lanzarnos a entrenar por caminos de tierra o montaña, puesto que nos aportan muchas más ventajas que inconvenientes y superan en beneficios a entrenar por asfalto.

Cuando corres por montaña, respiras aire limpio, te encuentras rodeado de naturaleza y te alejas del aire contaminado de la ciudad. Pero si todas esas ventajas no te parecen suficientes, desde el punto de visto de tu salud como corredor vas a disfrutar de una gran ventaja con respecto al asfalto que nunca debes olvidar.

LA IMPORTANCIA DEL APOYO DEL PIE

Cuando salimos a correr por asfalto, un problema que vamos a tener siempre es que, en cada apoyo y a cada zancada, incidimos siempre sobre los mismos puntos de nuestros tobillos y rodillas, puesto que siempre pisamos sobre un terreno plano y cada paso es exactamente igual al anterior.

Esto provoca una sobrecarga y un desgaste continuo sobre tobillos y rodillas, que a la larga puede traernos lesiones de mayor o menor gravedad.

En cambio, cuando salimos a correr por un sendero de tierra o por la montaña, pisamos sobre terreno irregular y cada pisada es ligeramente diferente a la anterior, en ocasiones casi de un modo inapreciable, pero distinta.

Cuando eso ocurre, estamos repartiendo el impacto de la pisada entre diferentes puntos de nuestro tobillo y rodilla, que no sufren un castigo continuo siempre en la misma zona, sino que distribuyen la carga entre el conjunto de la articulación.

Además, este apoyo irregular fortalece nuestra musculatura de un modo mucho más completo que cuando corremos por asfalto, donde sólo se fortalece al apoyo frontal a cada pisada.

Estos dos factores nos aseguran muchos kilómetros en nuestras piernas durante muchos años, a salvo de lesiones.

Cabe destacar que es siempre recomendable cuando salimos a correr por montaña hacerlo acompañados, llevar siempre el móvil encima para poder comunicarnos en caso de desorientarnos e, incluso actualmente, los últimos modelos de pulsómetros sin banda pectoral poseen una interesante función GPS mediante la cual otras personas pueden tenernos localizados en todo momento sabiendo la posición del reloj.

Así que ya no hay excusas, a hacer kilómetros por la montaña!

Publicado en Deporte

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