REHABILITACION DE VIVIENDAS CON POLIURETANO PROYECTADO AISLANTE

Uno de los aspectos que es están controlando en la Inspección Técnica de Edificios (denominada ahora Informe de Evaluación) es la rehabilitación de la envolvente térmica de los inmuebles.

Y uno de los materiales que más éxito está teniendo en este aspecto es el poliuretano. El poliuretano se presenta tanto en espuma proyectada como en paneles tipo sándwich para recubrimiento de cubiertas en naves industriales.

En los cerramientos verticales de fachada podemos emplearlo como aislamiento por el interior o como elemento inyectado dentro de la cámara de aire existente entre los dos tabiques de ladrillo que conforman dicho cerramiento.

La incorporación de aislamiento térmico es uno de los sistemas en los que se basa la rehabilitación energética de los edificios. También en el aislamiento de tuberías de climatización, para que no se pierda temperatura especialmente en los tramos largos.

Desde Europa se nos ha impuesto una nueva normativa que nos obliga a emprender acciones para reducir la emisión de contaminantes a la atmósfera. Para eso se ha aprobado el Código Técnico de la Edificación como el compendio de las medidas destinadas a seguir para lograr una edificación más eficiente, segura y habitable.

Se nos obliga a intervenir en el aislamiento de suelos, fachadas, medianeras y cubiertas. Y ahí es donde el poliuretano proyectado puede manifestar todas sus propiedades.

Aunque la obra nueva tiene una presencia prácticamente testimonial, la espuma de poliuretano es uno de los elementos que más demanda está teniendo en el sector de la edificación. La razón es que es uno de los pocos aislantes que se suministra de forma granulada. Gracias a eso, podemos incorporarlo a la cámara del cerramiento de una edificación sin reducir superficie útil de la vivienda.

Además, la espuma una vez seca forma una superficie compacta que aísla tanto del frio como del ruido. Y esto supone una mejora respecto a los elementos aislantes que se suministran en mantas o placas. Estos elementos, por causa de la poca pericia de los operarios o por la oxidación de los elementos que sujetan, se van descolgando con el paso del tiempo y suelen dejar zonas desprotegidas en la parte superior de las paredes.

Sin embargo, la espuma aislante queda adherida firmemente al soporte y puede permanecer muchos años inalterable, ejerciendo su función aislante como el primer día.

Únicamente tenemos que tener cuidado si queremos emplearla en exteriores. Habitualmente la vemos como aislante en las paredes de ladrillo de medianeras que quedan cuando se derriban edificios vecinos.

Así como la espuma conserva todas sus características dentro de la cámara de aire de una fachada, si permanece a la intemperie rápidamente se desgasta por la radiación ultravioleta del sol. En este caso es necesaria dotarla de elementos protectores como pintura, recubrimientos impermeabilizantes o, en último caso, un tabique de ladrillo.

Publicado en Hogar

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